La inteligencia artificial ha llegado al marketing como un vendaval. Hay herramientas por todas partes, promesas de productividad mágica, y una sensación constante de que si no la usas, te quedas atrás. Pero… ¿y si te digo que el mayor error no es no usarla, sino usarla… mal?
Hay un error que parece inofensivo, pero lo cometen la mayoría de los pequeños negocios cuando intentan incorporar la Integencia artificial en su día a día. ¿Quieres saber cuál es?
El gran error: usar la IA como atajo
Seguro que ya lo habéis probado: abres ChatGPT, le pides que te escriba un post, una campaña, un mail, o el copy de tu página web… y en segundos tienes un texto perfecto. ¿Es tentador, verdad? ¿Eres de los/as que copias y pegar?
Muchos negocios utilizan la inteligencia artificial como un sustituto de la estrategia, como una fórmula mágica. Y ahí está el error.
Lamento deciros que la inteligencia artificial no piensa.
No conoce tu negocio. No conoce tu audiencia, tus valores, tus objetivos, tu propuesta de valor… Si tú no se lo das, se lo inventa.
¿Qué pasa entonces?
Pues que resultan textos que son genéricos pero que no conectan con vuestro público de verdad. Textos que suenan muy bien pero que no tienen los contenidos adecuados. Campañas que no convierten. Tiempo invertido en cosas que luego tienes que rehacer. Y podría seguir así un largo rato… 😉
La IA no sustituye la estrategia. La necesita.
Entonces, piensa lo siguiente: la inteligencia artificial es un copiloto estupendo, te orienta, te ayuda… pero no puede manejar el vehículo en el que vas, porque tú vas al volante. La inteligencia artificial no tiene criterio propio. Tú decides el tono, los temas, el estilo, los objetivos… En definitiva, tú marcas el rumbo.
Vamos a verlo con un ejemplo. Pongamos que tienes una marca de cosmética vegana. Entras en ChatGPT y le pides:
«Escribe un post de Instagram para mi marca de cosmética vegana».
Y te contesta con alto tipo:
Descubre el poder de la naturaleza en tu piel. Nuestra cosmética vegana cuida de ti y del planeta. ¿A qué esperas para probarla?”
No está mal, ¿no? Pero la verdad es que podría ser cualquier marca del mundo… Esto es lo que pasa cuando no alimentas bien a la herramienta.
Probamos, entonces, con esto:
“Escribe un post de Instagram para una marca de cosmética vegana hecha en Cantabria, que solo usa ingredientes locales y está dirigida a mujeres de más de 35 años que quieren cuidar su piel de forma consciente pero sin postureo. Tono: cercano, natural, con humor sutil.”
El resultado cambia. Mucho. Porque ahora sí hay estrategia detrás de lo que pides. Y la IA responde en consecuencia
Entonces, ¿cómo uso bien la IA?
Te dejo aquí algunas recomendaciones prácticas para pequeños negocios:
Define bien antes de pedir
Antes de abrir ChatGPT o cualquiera herramienta de Inteligencia Artificial, responde tú mismo a estas preguntas:
- ¿Qué quiero conseguir con todo esto?
- ¿A quién me estoy dirigiendo?
- ¿Qué valor quiero aportar?
Usa prompts que sean específicos
Cuando más contexto ofrezcas a la herramienta, mejor será la respuesta. No puedes decirle «Escribe un post», pero sí puedes especificar sobre qué, cuál es el objetivo… En mi curso tienes plantillas de prompts que te serán muy útiles 🙂
Edita SIEMPRE
No copies y pegues sin revisar. Léelo. Dale tu tono. Ajusta ejemplos. La Inteligencia Artificial puede generar el texto, o al menos una base, pero el alma de cada artículo o cada texto lo tienes que poner tú.
Úsala para pensar, no solo para producir
Puedes pedirle ideas, que te dé enfoques, que te ayude a ordenar pensamientos o crear estructuras… No todo tiene que ser contenido final.
Entonces, ¿cómo usar bien la IA?
La Inteligencia Artificial funciona cuando es parte de tu sistema y de tu estrategia. Cuando tú sabes hacia dónde vas y la usas como copiloto, no como un mapa aleatorio.
Eso es lo que enseño en mi curso de marketing con inteligencia artificial: no a usar estas herramientas, si no a usarlas dentro de una estrategia mayor.
Los negocios que triunfan con Inteligencia Artificial no son los que automatizan todo. Son los que están bien pensados y luego mejoras con ayuda de la tecnología. Así que, antes de pedirle a ChatGPT tu próxima publicación, pregúntate:
¿Tú sabes lo que quieres decir?
¿O esperas que te lo diga una máquina?


